El maltrato infantil es una cruda realidad que sufren miles de niños y niñas diariamente. Es muy triste que en pleno siglo XXI millones de menores sean maltratados, ya sea física o psicologicamente, violados, o explotados.


Las creadoras de este blog pretendemos, con imágenes bastante duras, mostrar lo que está pasando en la actualidad y de lo que muchas veces somos inconscientes hasta que "nos toca". Reflejamos, por tanto, el sufrimiento de los más pequeños con el fin de intentar concienciar a la sociedad, en especial a nuestro seguidores, de esta situación. Para esto a lo largo de las diferentes entradas analizamos los distintos tipos de maltrato, así como explicamos la legislación y jurisprudencia que afecta al tema que nos concierne.



18 de abril de 2011

CONSECUENCIAS DEL MALTRATO INFANTIL

Consecuencias del maltrato infantil

Independientemente de las secuelas físicas que desencadena directamente la agresión producida por el abuso físico o sexual, todos los tipos de maltrato infantil dan lugar a trastornos conductuales, emocionales y sociales. La importancia, severidad y cronicidad de las estas secuelas depende de:
  • Intensidad y frecuencia del maltrato.
  • Características del niño (edad, sexo, susceptibilidad, temperamento, habilidades sociales, etc).
  • El uso o no de la violencia física.
  • Relación del niño con el agresor.
  • Apoyo intrafamiliar a la víctima infantil.
  • Acceso y competencia de los servicios de ayuda médica, psicológica y social.
En los primeros momentos del desarrollo evolutivo se observan repercusiones negativas en las capacidades relacionales de apego y en la autoestima del niño. Así como pesadillas y problemas del sueño, cambios de hábitos de comida, pérdidas del control de esfínteres, deficiencias psicomotoras, trastornos psicosomáticos.
En escolares y adolescentes encontramos: fugas del hogar, conductas autolesivas, hiperactividad o aislamiento, bajo rendimiento académico, deficiencias intelectuales, fracaso escolar, trastorno disociativo de identidad, delincuencia juvenil, consumo de drogas y alcohol, miedo generalizado, depresión, rechazo al propio cuerpo, culpa y vergüenza, agresividad, problemas de relación interpersonal.
Diversos estudios señalan que el maltrato continúa de una generación a la siguiente. De forma que un niño maltratado tiene alto riesgo de ser perpetuador de maltrato en la etapa adulta.

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